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Lo que no se vio del Costa Rica vrs España

 

Fotografía: Ariel Delgado

Este pasado domingo la Selección Femenina Sub 20 de Costa Rica volvía a medirse a su similar de España para completar el segundo de los encuentros amistosos preparativos de cara a la Copa Mundial que se realizará en nuestro país el próximo año.

Desde muy temprano ambas escuadras saltaron a calentar en el impecable terreno de juego del Estadio Nacional; como es costumbre, cada equipo tenía una mitad de la cancha para realizar su calentamiento respectivo y con ello también dividido en subgrupos, porteras por un lado, jugadoras suplentes en un costado, mientras que las titulares con otro trabajo separado.

Al ser las 11:40 ambos equipos regresaron al camerino, preparando los detalles finales, la charla técnica motivadora y con las indumentarias respectivas. Mientras que la famosa canción “Agárrense de las manos” sonaba al más alto volumen, causando esa emoción minutos previos de ver a una Selección Nacional jugar.

El reloj se acercaba ya a las 12 en punto, por los parlantes del estadio se daban las alineaciones de ambas selecciones, todas las protagonistas se acomodaban para recitar las letras de los himnos nacionales, todos los presentes mostraban el respeto debido, mientras que el inicio del encuentro se acercaba.

En una tarde soleada, con nubes que se visualizaban a los alrededores del Parque Metropolitano La Sabana, ante la mirada de la Primera Dama, Claudia Dobles, acompañada por la Vice Presidente, Epsy Campbell, ubicadas en uno de los palcos, el central Benjamín Pineda sonaba el pitazo inicial del encuentro.

Desde los primeros minutos España realizaba su juego, las nacionales por su parte, se mostraban ordenadas, aplicando las enseñanzas que les dejó el partido previo. Mientras que desde una de las graderías las suplentes, se encontraban apoyando con intensidad, ayudando a sus compañeras y dándoles ese impulso que la afición no podía realizar.

Apenas habían pasado 8 minutos, cuando uno de los asistentes técnicos llamaba a varias jugadoras a calentar; se escuchaban la frase: “Maria Laura, Arce, Sianyf y Pri, bajen chicas”, a lo que muy rápidamente las jugadoras reaccionaban.

Pese a que los meses han pasado y quizás ya muchos se han acostumbrado, no dejaba de ser extraño, la ausencia de la afición es notoria, más cuando se trata de una Selección Nacional la que está en el terreno; el silencio en una estructura tan grande como lo es el Estadio Nacional, termina siendo hasta incomodo, mientras que lo único que se escuchan, son las voces de las protagonistas que recorren todo el reducto.

El partido continuaba de la misma manera, Costa Rica ordenada, cediendo el balón, pero muy sólida en la parte baja, por lo que el DT Harold López consideraba que se había corregido lo que lo molestaba y las jugadoras llamadas a realizar los primeros estiramientos, apenas y entraron en calor, pues a los 14 minutos eran regresadas a la gradería.

Fotografía: Ariel Delgado

Los invitados especiales al partido se hicieron sentir por primera vez a los 24 minutos, cuando España por poco y consigue la primera anotación, pero justo sobre la línea, la defensiva nacional lograba evitar la ventaja de las rivales.

Luego de un poco más de media hora de juego, en Costa Rica ya calentaban 6 jugadoras, mientras que España permanecía sin la intención de mover algunas de sus fichas.

Con el pasar de los minutos la voz de Harold López era cada vez más intensa, girando instrucciones a cada una de sus jugadoras, conversando con ellas y dirigiendo todos los aspectos de su equipo; mientras que el señor Pedro López de España, permanecía de pie, tranquilo, pensativo, a la orilla de su área asignada.

Conforme el descanso se acercaba, la tónica del partido se repetía minuto tras minuto, España con la posesión del balón, realizando su juego, ante una Costa Rica atrás, pero ordenada.

Dentro de la cancha una voz se escuchaba más alta que las demás y la frase “¡Vamos Costa Rica, vamos!”, sobresalía, se trataba de la capitana, Celeste Jiménez, alentando a sus compañeras, al ver que la asistente levantaba el cartel que anunciaban los 5 minutos adicionales.

El central Pineda señalaba el final del primer tiempo y las sensaciones eran mejores, se estaba logrando aguantar el resultado, no se sufría en demasía y las nuestras mostraban confianza.

Fotografía: Ariel Delgado

Mientras que ambas escuadras se encontraban ya en camerinos, planificando lo que sería el segundo tiempo, en la gradería se realizaban los distintos actos honorarios para las dedicadas del partido, en donde destacó el fuerte aplauso y reconocimiento que se llevó la nacional Stephanie Blanco de parte de todas las personas que se encontraban en el estadio, al ser la dedicada del encuentro.

Una vez finalizados todos los actos, justo a tiempo, el balón volvió a rodar, ambos equipos realizaron sustituciones y la intensidad del encuentro volvía, entre un remate que las ibéricas estrellaban en el poste y una Costa Rica que parecía salir más confiada y parecía buscar atacar la portería rival.

El punto de quiebre llegó a los 59 minutos, caía el gol de las visitantes, ante un silencio abrumador en el estadio y un festejo más que pasivo, tranquilo y sereno por parte de las españolas.

Rápidamente, a los 62, caía el segundo de las europeas, sin embargo, en esta ocasión la celebración sería un poco más cálida, pero no dentro de la cancha, sino en la gradería, cuando los distintos integrantes de la delegación española, así como invitados especiales del país ibérico llenaban de aplausos a las suyas.

El segundo tiempo tuvo la sensación de hacerse más corto, quizás por los goles en contra, quizás por el dominio de las rivales, y por supuesto, la falta de la afición. La sensación que se vivió en el reducto de la Sabana desde la primera anotación fue otra, no necesariamente pesimista, pero sí distinta comparándola con el primer tiempo.

Con el tercer gol, esa sensación se terminaba de confirmar, dentro de la cancha las jugadoras seguían alzando la voz, luchando los balones, pero el marcador ya era contundente y el último gol fue sencillamente lapidario.

Fotografía: Ariel Delgado

El partido finalizó dejando dudas, dejando preocupación y dejando esa sensación extraña, de un Estadio Nacional vacío, silenciado y que, si pudiese hablar, no lo haría, sino que gritaría y aclamaría por el regreso de su fiel afición.

 

 

 

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